Alta frecuencia de entrenamiento

PREGUNTA

Mucha gente sigue pensando que tienen que entrenar muchas horas y días a la semana para hacerse más fuertes y mejorar sus niveles de fitness—incluyendo su fitness cardiovascular. ¿Cómo hacen para que la gente cambie de opinión?

RESPUESTA

Primero, nos gustaría puntualizar que esta idea no existe desde siempre. Había algunos programas de acondicionamiento físico muy eficaces, que datan de principios del siglo 20, y que otorgaron resultados impresionantes a muchas personas, pero que fueron eclipsados más tarde por las voces comerciales, más poderosas y escandalosas. Lo segundo, la amplia mayoría de la gente abandona sus programas de ejercicio porque no tienen tiempo; es decir, se les exige participar en actividades deportivas con demasiada frecuencia, y en consecuencia, incluso si dicho método produjo resultados sobresalientes, el coste de tiempo que requiere resulta abusivo para la mayoría de la gente. Sin embargo, dichos programas—que son de lejos los más abundantes—prácticamente no producen ningún resultado; esto es, la tasa de obesidad actual es superior a cualquier otra época y la gente está menos sana que hace 50 años.

No es de extrañar que la gente esté perdiendo interés en el ejercicio y abandone estas actividades. De hecho, la tasa de abandono de los programas de ejercicio es superior a cualquier otra actividad humana que requiera esfuerzo, y el motivo es simple—hacemos caso a la gente equivocada. Cuando alguien se autoproclame experto—en particular alguien con un desarrollo físico anormal—y nos ofrezca consejos de ejercicio, usted debería preguntarse, “¿Me parezco en algo a esta persona?” Y, “¿acaso estoy escuchando a esta persona sólo por la apariencia que posee?” Y si las respuestas a estas preguntas son “no” y “sí” respectivamente, entonces será mejor que compruebe sus premisas y vuelva a empezar. Porque la biología real establece que no es necesaria mucha cantidad de ejercicio realizado correctamente para estimular un buen resultado adaptativo—y la razón es que somos un organismo adaptativo. Y en consecuencia, no hace falta, por naturaleza, invertir mucho tiempo en una actividad biológica para cosechar buenos resultados si se posee una historia de supervivencia como especie evolucionada que somos (y la poseemos). Así que medite bajo estas premisas, y los procesos y principios del método que defendemos cobrarán mucho más sentido para usted. También es importante ver que las ideas actuales de frecuencia de ejercicio se basan en un enfoque selectivo y en intereses comerciales. El enfoque tan selectivo se debe a que hay gente que posee un físico superior y que expresan su alegría por poseer estos físicos superiores con grandes cantidades de actividad física, y después intentan vendernos que la clave de sus físicos es esta actividad de alto volumen, cuando la realidad es justamente lo contrario.

Hace ya décadas, al inventor de la maquinaria Nautilus, Arthur Jones, se le ocurrió una parábola acerca de la venida de unos aliens a nuestro planeta, en concreto a una pista de baloncesto. Viendo el partido, los aliens observaron a una especie animal en la pista de baloncesto que botaba una pelota naranja, y todos sus miembros medían siete pies de altura. Y cuando sus ojos apuntaron hacia las gradas, se dieron cuenta de que la especie que estaba sentada en los bancos eran más pequeños y gordos que la especie que estaba sobre la pista. Y mediante este proceso de simple observación, los aliens llegaron a la conclusión de que botar una pelota naranja hacía que una especie fuera alta y magra, mientras que sentarse en un banco hacía a otra especie pequeña y gorda. Esta parábola explica el enfoque selectivo al que nos referimos. Ahora sustituyamos a los aliens por nosotros mismos, la gran mayoría de los cuales somos como aliens ante el mundo del ejercicio. Y en vez de contemplar a gente botando pelotas, vemos a gente que son musculosas, magras y fuertes por naturaleza y que están realizando niveles de actividad elevados. Y hemos llegado a la misma conclusión errónea que los aliens; concluimos que los extraordinarios atributos y capacidades físicos que muestra esta gente son fruto de este tipo (y volumen) de actividad, cuando, en realidad, son sus extraordinarios atributos y capacidades físicos los que les permiten realizar una actividad de volumen tan alto. En consecuencia, mucha gente cree que deberían hacer más actividad—a pesar del historial de lesiones y acortamiento de la vida en la mayoría de las personas que no comparten las dotes genéticas necesarias para tolerar estas sesiones prolongadas de actividad sin consecuencias perjudiciales.

Desde el punto de vista fisiológico, desde el punto de vista del fitness, desde el punto de vista de la salud, y sí, desde el punto de vista del ejercicio, un entrenamiento adecuado realizado una vez a la semana es lo máximo que puede tolerar la mayoría de la población, y todo lo que necesitan realizar. Sin embargo, conforme uno se hace más fuerte, notará que ocurre algo más—un incremento simultáneo en los niveles de actividad. En otras palabras, uno se vuelve más activo como consecuencia directa de que su físico es ahora más fuerte y está mejor adaptado—y no al revés. Porque conforme uno está mejor adaptado como resultado del tipo de ejercicio que nosotros defendemos, los niveles de actividad se elevan de forma natural como simple expresión del goza y alegría por haber mejorado su fisiología. Y, quizá lo más importante, uno disfrutará la vida con mayor plenitud, y con menos agotamiento y más capacidad funcional de la que es posible alcanzar con cualquier otro método. Y el coste de todos estos beneficios son sólo 12 minutos una vez por semana.

Fuente: McGouff D, Little J. The Body by Science Question and Answer Book. USA: Northern River Productions, Inc; 2009.

 

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